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Filosofía para todos

Sebastián Faure

Sebastián Faure

Doce pruebas de la inexistencia de Dios

(Recensión de las ideas principales del libro del teórico anarquista Sebastián Faure (1852-1942), publicado en Ediciones Júcar en 1980.) 

Hay dos modos de argumentar en contra de la existencia de Dios.

1.    El primero consiste en ofrecer una explicación de la totalidad de lo real tan completa y exhaustiva que haga superflua su existencia. 

2.    Examinar en qué consiste el Dios que nos presentan las religiones y ejercitarnos en un análisis racional de la coherencia de su discurso. 

El problema del punto 1 radica en que no existe ninguna teoría científica que pueda ofrecer esa explicación y cuya validez esté contrastada. De manera que lo más lógico es moverse en lo que plantea el punto 2.

Los argumentos del tipo 2 se pueden clasificar del siguiente modo:

·         Argumentos en contra de la Creación

·         Argumentos en contra del Dios gobernador o Providencia

·         Argumentos en contra del Dios Justiciero o Magistrado

Vayamos por partes:

-      Argumentos en contra de la Creación

1.    El paso del no-ser al ser es inadmisible. De la nada, nada puede salir.

2.    Si Dios es Espíritu puro, no puede haber creado la materia, siendo algo esencialmente diferente a sí mismo. ¿Dónde se hallaba la materia en su origen? O bien la materia estaba fuera de Dios, o bien era Dios mismo.

3.    Lo perfecto no puede producir lo imperfecto, y es claro que nuestro mundo lo es.

4.    Siendo Dios eterno, activo y necesario, no puede haber creado el mundo, pues ello implicaría que éste no ha existido siempre. Si Dios ha existido siempre, habría un tiempo en que Dios habría existido y el mundo no, estando durante ese período inactivo, lo cual no corresponde a su naturaleza.

5.    Si Dios es inmutable, no puede crear, pues para ello tendría que haber pasado de la situación en que aún no había creado a la de hacerlo.

6.    En Dios no puede haber ninguna finalidad en la Creación. Si antes de crear nada ya era infinitamente feliz, poderoso y perfecto. No teniendo necesidad ninguna que cubrir, la creación carece de objetivo. Por tanto, si Dios ha creado sin motivo, sin saber por qué, sin ideal, ha procedido como un loco y la creación se asemeja a un acto de demencia.

Si se responde a estas objeciones apelando a que se está pensando en Dios desde parámetros reducidos por la pobreza del entendimiento humano, y que por tanto de todo lo dicho sólo se saca nuestra incapacidad para poder conocer o entender a Dios, pero que no por ello podemos negarle, el ateo replica diciendo que está de acuerdo en el reconocimiento de que lo finito no puede concebir ni explicar lo infinito, y de que si a él le niegan por ello el derecho de negarlo, igualmente deberían los teístas negarse a sí mismos el derecho de afirmarlo.Sin embargo, el que afirma siempre es el que debe sopesar el peso de la prueba. El ateo se limita a destacar las incongruencias del que afirma. “Cesad de afirmar vosotros y yo cesaré de negar.”

Decir que el Universo es un efecto de una Causa, y llamar a esta Causa Dios, es tan razonable como decir que el Universo es eterno. Pues, si Dios es Causa, ¿qué hacía cuando aún no era Causa porque aún no había creado?“En consecuencia, si Dios es eterno, el Universo también lo es, y si el Universo es eterno, no ha comenzado jamás, de lo que resulta que no ha sido creado.” 

-      Contra el Dios gobernador o Providencia

1.    El Gobernador niega al Creador. Se puede creer en un Dios creador, o en un Dios gobernador, pues hay gente que lo que hace a pesar de las incongruencias que hemos señalado. Pero creer simultáneamente en ambas cosas es aún más incongruente. Si Dios creó perfectamente, se hace inútil la necesidad de vigilar que la obra creada requiera posteriores intervenciones.

2.    Dios no es poderoso ni justo, pues no se ha revelado a todos los hombres por igual. Si quería que los hombres conocieran su Ley, podría haber indicado su voluntad a todos, y no sólo a un grupo de privilegiados.

3.    La infinita misericordia de Dios es incongruente con la existencia del infierno. “Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.” ¿Cómo pueden las Escrituras afirmar algo así? Además, ¿a quién ayudan los tormentos que sufren los condenados?

4.    El problema del mal. El mal existe. Por tanto, o Dios no es omnipotente o no es bueno. 

-      Contra el Dios Justiciero

1.    Somos tal como Dios ha querido que fuéramos, si resulta que todo es obra suya. Por tanto, como nos ha creado según su voluntad, es Dios el último y verdadero responsable de todo lo que acontece. No es justo que nos juzgue, puesto que el único realmente libre es Dios.

2.    Dios viola las reglas fundamentales de la equidad. Cualquiera que sea la responsabilidad del hombre, es limitada al serlo él mismo, pero el castigo divino no tiene límites. Hay desproporción entre el castigo y la falta, igual que entre el premio y el mérito.

 

Exámenes de Platón

Exámenes de Platón

Examen 1
"Pero si alguien tiene sentido común, recuerda que los ojos pueden ver confusamente por dos tipos de perturbaciones: uno al trasladarse de la luz a la tiniebla, y otro de la tiniebla a la luz; y al considerar esto, habrá de examinar cuál de los dos casos es: si es que al salir de una vida luminosa ve confusamente por falta de hábito, o si, viniendo de una mayor ignorancia hacia lo más luminoso, es obnubilada por el resplandor. Así, en un caso se felicitará de lo que le sucede y de la vida a que accede; mientras en el otro se apiadará, y, si se quiere reír de ella, su risa será menos absurda que si se descarga sobre el alma que desciende desde la luz.
-Lo que dices es razonable".
Platón, República. 
Cuestiones:

1) Explica el texto de Platón con tus palabras (2 puntos).
2) Explica el significado que tienen en Platón los términos o expresiones siguientes: reminiscencia, idea de bien, rey filósofo (3 puntos).
3) Relaciona las ideas del texto o la filosofía de Platón con las de otro u otros autores (3 puntos).
4) Expón razonadamente tu posición personal sobre las ideas que aparecen en el texto o sobre el pensamiento de Platón (2 puntos).

Examen 2

“-Entonces, ¡oh, Glaucón! -dije-, ¿no tenemos ya aquí la melodía misma que el arte dialéctico ejecuta? La cual, aun siendo inteligible, es imitada por la facultad de la vista, de la que decíamos que intentaba ya mirar a los propios animales y luego a los propios astros y por fin, al mismo sol. E igualmente, cuando uno se vale de la dialéctica para intentar dirigirse, con ayuda de la razón y sin intervención de ningún sentido, hacia lo que es cada cosa en sí y cuando no desiste hasta alcanzar, con el solo auxilio de la inteligencia, lo que es el bien en sí,entonces llega ya al término mismo de la inteligible del mismo modo que aquél llegó entonces al de lo visible.” 

Platón, República. 

Qüestions

1. Expliqueu breument –al voltant de 40-80 paraules – les idees principals del text i com hi apareixen relacionades. (2p.) 

2. Expliqueu breument el significat, en el text, de les següents paraules o expressions –al voltant de 5-15 paraules en cada cas. (1p.)

 a)    dialéctica

b)   bien en sí 

3. Quines relació estableix Plató entre allò intel·ligible i allò visible? (Haureu de referir-vos als aspectos generals del pensament de Plató que siguin pertinents encara que no apareguin en el text.) (3p.)

4. Compareu el valor que dóna Plató al coneixement sensorial amb una altra concepció que es pugui trobar en la història del pensament. (2p.)

5. Creieu que Plató té raó quan considera que el veritable coneixement s’adquireix “con el solo auxilio de la inteligencia”? Raoneu la resposta. (2p.)

Examen 3

“El meu art maièutic, en efecte, s’assembla en quasi tot al de les llevadores, però es diferencia en això: que s’exerceix en els homes, però no en les dones, i que afecta les ànimes gràvides, però no els cossos. I el més important en el meu art és la capacitat de discernir completament si l’ànima del jove engendra fantasmes i mentides o bé allò que és fecund i vertader. Perquè també tinc en comú amb les llevadores això: que sóc estèril en saviesa, els retrets que em fan molts des de fa temps, que, d’una banda, interrogo els altres, però de l’altra, no responc res a cap qüestió perquè no tinc res savi per dir, són retrets vertaders. I la causa d’això és la següent: el déu em força a exercir de llevadora, però em va negar el donar a llum. Jo, doncs, no sóc de cap manera un savi ni he fet cap descoberta que provingui de la meva ànima; d’aquells, però, que són deixebles meus, alguns, al principi, semblen certament ben ignorants, però  tots els qui freqüenten la meva companyia -aquells precisament a qui el déu ho permet- progressen molt, segons opinen ells mateixos i també els altres. És evident que això no ho aprenen mai de mi, sinó que ells descobreixen i engendren, d’ells mateixos, moltes i belles coses.”

Plató, Teetet

Qüestions 

1. Quin sentit té la comparació que fa Sòcrates entre el seu art i el de les llevadores? Com concep l’educació Sòcrates?  -3 punts-

2. En el text, Sòcrates comenta que ell no és pas savi. Quin paper juga en la seva filosofia el reconeixement de la seva falta de saviesa i la seva expressió famosa del “Només sé que no sé res”? -3 punts- 

3. Plató es veié fortament influenciat en la seva filosofia pel pensament del seu mestre. Assenyaleu en quins aspectes la filosofia platònica s’inspira en la socràtica. -2 punts-

4. Expliqueu algun fragment del text en el qual creieu que Plató (o el Sòcrates de Plató) té raó. -2 punts-

Examen 4

“— Dirijámonos desde luego a esas cosas de que hablamos antes, y cuya verdadera existencia hemos admitido siempre en nuestras preguntas y respuestas. Estas cosas, ¿son siempre las mismas o mudan alguna vez? La igualdad, la belleza, la bondad y todas las existencias esenciales, ¿experimentan a veces algún cambio, por pequeño que sea, o cada una de ellas, siendo pura y simple, subsiste siempre la misma en sí, sin experimentar nunca la menor alteración, ni la menor mudanza?

— Es necesariamente preciso que ellas subsistan siempre las mismas sin mudar jamás.

— Y todas las demás cosas, repuso Sócrates, hombres, caballos, trajes, muebles y tantas otras de la misma naturaleza, ¿quedan siempre las mismas, o son enteramente opuestas a las primeras, en cuanto no subsisten siempre en el mismo estado, ni con relación a sí mismas, ni con relación a los demás?

— No subsisten nunca las mismas, respondió Cebes.

— Ahora bien; estas cosas tú las puedes ver, tocar, percibir por cualquier sentido: mientras que las primeras, que son siempre las mismas, no pueden ser comprendidas sino por el pensamiento, porque son inmateriales y no se las ve jamás.

— Todo eso es verdad; dijo Cebes.

— ¿Quieres, continuó Sócrates, que reconozcamos dos clases de cosas?

— Con mucho gustó, dijo Cebes.

— ¿Las unas visibles y las otras inmateriales? ¿Estas, siempre las mismas; aquellas, en un continuo cambio?

— Me parece bien, dijo Cebes.”

                                                                                                                                         Platón, Fedón.

 Cuestiones:

1.     Explica la idea principal del texto.

2.     Explica brevemente el significado en el texto de: a) existencias esenciales   b) subsisten

3.     Explica en qué consiste el dualismo ontológico de Platón y la relación que mantiene con el resto de su filosofía.

4.     Compara la teoría del conocimiento de Platón con la de algún otro autor.

5.     ¿Qué opinas acerca de la posibilidad de conocer verdades absolutas y objetivas? Razona tu respuesta.

 

Examen 5

En efecto, si no es posible conocer nada de una manera pura juntamente con el cuerpo, una de dos, o es de todo punto imposible adquirir el saber, o sólo es posible cuando hayamos muerto, pues es entonces cuando el alma queda sola en sí misma, separada del cuerpo, y no antes. Y mientras estemos con vida, más cerca estaremos del conocer, según parece, si en todo lo posible no tenemos ningún trato ni comercio con el cuerpo, salvo en lo que sea de toda necesidad, ni nos contaminamos de su naturaleza, manteniéndonos puros de su contacto, hasta que la divinidad nos libre de él. De esta manera, purificados y desembarazados de la insensatez del cuerpo, estaremos, como es natural, entre gentes semejantes a nosotros y conoceremos por nosotros mismos todo lo que es puro; y esto tal vez sea lo verdadero. Pues al que no es puro es de temer que le esté vedado el alcanzar lo puro. He aquí, oh Simmias, lo que necesariamente pensarán y se dirán unos a otros todos los que son amantes del aprender en el recto sentido de la palabra. ¿No te parece a ti así?”

                                                                                                                                    Platón, Fedón.

 Cuestiones:

1.    Explica la idea principal del texto.

2.    Explica brevemente el significado en el texto de:    

a) alma                      b) amantes del aprender en el recto sentido de la palabra

3.    Explica cómo relaciona Platón su teoría epistemológica con su concepción antropológica.

4.    Compara la teoría acerca del alma de Platón con la de algún otro autor.

5. ¿Te parece posible fundar el conocimiento a partir exclusivamente de la razón? Argumenta tu respuesta.

 

Examen 6

-Pues bien, Cebes -dijo Sócrates-, que lo hemos convenido con razón puedes verlo, a mi entender, de esta manera. Si no hubiera una correspondencia constante en el nacimiento de unas cosas con el de otras como si se movieran en círculo, sino que la generación fuera en línea recta, tan sólo de uno de los dos términos a su contrario, sin que de nuevo doblara la meta en dirección al otro, ni recorriera el camino en sentido inverso, ¿no te das cuenta de que todas las cosas acabarían por tener la misma forma, experimentar el mismo cambio, y cesarían de producirse?

-¿Qué quieres decir? -preguntó.

-No es difícil comprender lo que digo -contestó Sócrates-. Por ejemplo: si existiera el dormirse, pero no se produjera en correspondencia el despertarse a partir de lo que está dormido, te das cuenta de que todas las cosas terminarían por mostrar que lo que le ocurrió a Endimión es una bagatela; y no se le distinguiría a aquél en ninguna parte, por encontrarse todas las demás cosas en su mismo estado, en el de estar durmiendo. Y si todas las cosas se unieran y no se separaran, al punto ocurriría lo que dijo Anaxágoras: "Todas las cosas en el mismo lugar". Y de la misma manera, oh querido Cebes, si muriera todo cuanto participa de la vida, y, después de morir, permaneciera lo que está muerto en dicha forma sin volver de nuevo a la vida, ¿no sería de gran necesidad que todo acabara por morir y nada viviera? Pues aun en el caso de que lo que vive naciera de las demás cosas que tienen vida, si lo que vive muere, ¿qué medio habría de impedir que todo se consumiera en la muerte?

-Ninguno en absoluto, Sócrates -dijo Cebes-. Me parece enteramente que dices la verdad.

-En efecto, Cebes, nada hay a mi entender más cierto; y nosotros, al reconocerlo así no nos engañamos, sino que tan realidad es el revivir como el que los vivos proceden de los muertos, y el que las almas de éstos existen [y a las que son buenas les va mejor; y a las que son malas peor]”

                                                                                                                                   Platón, Fedón.

 Cuestiones:

1. Explica la idea principal del texto.

2. Explica brevemente el significado en el texto de:   

a) se movieran en círculo                             b) las almas

3. Explica los argumentos que da Platón a favor de la inmortalidad del alma.

4. Compara la teoría escatológica (la posible vida del alma después de la muerte corporal) que defiende Platón con la de algún otro autor.

5. ¿Qué opinas acerca de la existencia e inmortalidad del alma? Razona tu respuesta.

 

Examen 7

-Y además -repuso Cebes interrumpiéndole-, según ese argumento, Sócrates, que tú sueles con tanta frecuencia repetir, de que el aprender no es sino el recordar, resulta también, si dicho argumento no es falso, que es necesario que nosotros hayamos aprendido en un tiempo anterior lo que ahora recordamos. Mas esto es imposible, a no ser que existiera nuestra alma en alguna parte antes de llegar a estar en esta figura humana. De suerte que también según esto parece que el alma es algo inmortal.

-Pero, oh Cebes replicó Simmias, tomando la palabra-, ¿cuáles son las pruebas de esto? Recuérdamelas, pues en este momento no las conservo bien en la memoria.

-Se basan -contestó Cebes- en un único y excelente argumento; al ser interrogados los hombres, si se les hace la pregunta bien, responden de por sí todo tal y como es; y ciertamente no serían capaces de hacerlo si el conocimiento y el concepto exacto de las cosas no estuviera ya en ellos. Así, pues, si se les enfrenta con figuras geométricas o con otra cosa similar, se delata de manera evidentísima que así ocurre.”

                                                                                                                                   Platón, Fedón.

 Cuestiones:

1. Explica la idea principal del texto.

2. Explica brevemente el significado en el texto de:  

a) figura humana                             b) concepto exacto de las cosas

3. Relaciona la afirmación de que “el aprender no es sino el recordar” con el resto de la filosofía del autor.

4. Compara la teoría epistemológica de Platón con la de algún otro autor.

5. ¿Crees que existe algún tipo de ideas innatas en el ser humano? Razona tu respuesta.

 

Examen 8

Considera ahora la cuestión, teniendo en cuenta el que, una vez que se juntan alma y cuerpo en un solo ser, la naturaleza prescribe a éste el servir y el ser mandado, y a aquélla, en cambio, el mandar y el ser su dueña. Según esto también ¿cuál de estas dos atribuciones te parece más semejante a lo divino y cuál a lo mortal? ¿No estimas que lo divino es apto por naturaleza para mandar y dirigir y lo mortal para ser mandado y servir?

-Tal es, al menos, mi parecer.

-Pues bien, ¿a cuál de los dos  se asemeja el alma?

-Evidente es, Sócrates, que el alma se asemeja a lo divino y el cuerpo a lo mortal.

-Considera ahora, Cebes -prosiguió-, si de todo lo dicho nos resulta que es a lo divino, inmortal, inteligible, uniforme, indisoluble y que siempre se presenta en identidad consigo mismo y de igual manera, a lo que más se asemeja el alma, y si, por el contrario, es a lo humano, mortal, multiforme, ininteligible, disoluble y que nunca se presenta en identidad consigo mismo, a lo que, a su vez, se asemeja más el cuerpo. ¿Podemos decir contra esto otra cosa para demostrar que no es así?

-No podemos.

-¿Y entonces, qué? Estando así las cosas ¿no le corresponde al cuerpo el disolverse prontamente, y al alma, por el contrario, el ser completamente indisoluble o el aproximarse a ese estado?

-¡Cómo no!”

                                                                                                                                   Platón, Fedón.

Cuestiones:

1. Explica la idea principal del texto.

2. Explica brevemente el significado en el texto de:     

a) inteligible                                              b) identidad consigo mismo

3. Explica en qué consiste la vida virtuosa según Platón y cómo relaciona esta concepción con el resto de su filosofía.

4. Compara el dualismo antropológico de Platón con el de algún otro autor.

5. ¿Qué tipo de relación crees que existe entre mente y cuerpo? Razona tu respuesta.

 

 

 

Entrevista virtual a Ortega y Gasset

Entrevista virtual a Ortega y Gasset

Buenas tardes, Sr. Ortega. Primero de todo, me gustaría que nos hablaras de tus orígenes: tu lugar y fecha de nacimiento, y de cómo era tu familia.

 - Nací en Madrid el 9 de mayo de 1883, precisamente el año en que murió Karl Marx. Era en tiempos de la Restauración, protagonizada por Alfonso XII. Mi familia pertenecía a la clase burguesa y había tradición en ella de periodistas y políticos liberales. Y ya ves, me parece que heredé de ellos esta vena periodística y crítica que me impulsó a escribir... 

Según tengo entendido, contabas tan sólo con 19 años cuando ya comenzaste a publicar ensayos en la prensa. Pero vamos por partes. ¿Cómo transcurrió tu etapa de estudiante?

 - Después de cursar los estudios secundarios cerca de Málaga en los jesuitas del colegio Miraflores del Palo, hice  estudios superiores de derecho y filosofía en la Universidad de Deusto cerca de Bilbao, la cual estaba también dirigida por los jesuitas. Estos estudios los finalicé en la Universidad de Madrid. 

Y es en Madrid donde recibiste las enseñanzas de Nicolás Salmerón, un importante defensor de las tesis krausistas, ¿verdad? Dicen que es en este momento cuando perdiste la fe católica, que ya no llegarías a recuperar.

 - Eso es, y también sabrás entonces que, con todo, nunca he sido un pensador antirreligioso. Bien, después de obtener el doctorado en 1904 y de colaborar en los diarios El Imparcial y Vida Nueva, decidí pasar unos años en Alemania para perfeccionar mis estudios. Tuve la oportunidad de tener como profesor a Wilhelm Wundt, el fundador del primer laboratorio que se hizo de Psicología Experimental.. Y también me inicié en el conocimiento de las líneas del pensamiento neokantiano, de la mano del profesor Hermann Cohen.  

En el año 1908 regresas a España, ganando la cátedra de metafísica de la Universidad Central de Madrid. 

 - Así es. Pero en 1911 volví a Alemania, acompañado de mi mujer,  para pasar un año en aquellas tierras. Lo cierto es que he de reconocer que siempre me ha entusiasmado el espíritu metódico y científico de la cultura germánica, y me quería empapar a fondo de su carácter para tratar de transmitírselo a la gente de  mi país.  

Posteriormente te dedicaste a la labor de fundar revistas. En 1915 la revista España, y en 1923 la Revista de Occidente, la cual consiguió una enorme difusión. En ellas te mostrabas partidario de los planteamientos republicanos, a la vez que dedicabas tus esfuerzos a la difusión de las ideas ultramodernas que iban cobrando vida en diferentes países europeos. Mediante la Biblioteca de Ideas del Pensamiento del Siglo XX, fomentaste la publicación de muchas traducciones de obras filosóficas contemporáneas. Igualmente, por aquellos tiempos ya habías escrito unas cuantas obras importantes.

 - Había escrito Meditaciones del Quijote; Vieja y nueva política; Personas, obras, cosas; España invertebrada; las tres primeres partes de El espectador; y otros trabajos. Los años siguientes fueron muy movidos a causa de mi pensamiento a favor de la República y el estallido de la guerra civil. Marché a Francia, después a los Países Bajos, Argentina y Portugal. Finalmente decidí volver a España, aunque no dejé de viajar para asistir a congresos y demás.  La muerte me visitó en la misma ciudad que me vio nacer, Madrid, el 18 de octubre de 1955. A mi entierro asistió mucha gente, fue un gran acontecimiento. 

Me gustaría que hablásemos un poco de tus teorías filosóficas. Tu filosofía se denomina raciovitalismo. ¿Nos puedes explicar resumidamente en qué consiste?

 - Mi punto de vista no es ni objetivista (que era el que definía la filosofía precartesiana), ni subjetivista (que es el que define a la filosofía moderna). Por esto es novedoso. La primera se centra en el mundo, la segunda en el sujeto. Cada una olvida el otro término a la hora de buscar una base metafísica sobre la cual asentar el conocimiento. Lo que yo hago es coger los dos elementos: el mundo y el sujeto a la vez, como un todo inseparable, donde ambos se definen y requieren mutuamente. 

Entiendo. Yo pienso en función del mundo que tengo delante, pero a la vez la manera que tengo de pensar este mundo depende de mi propia subjetividad. Por eso dices en Meditaciones del Quijote lo de, “yo soy yo y mi circunstancia”.

 - Así es. Sin yo no hay circunstancia que valga, los hechos brutos no existen, los hechos son siempre hechos para una subjetividad que cobra conciencia de ellos. Con todo, tampoco hay yo sin circunstancia, pues si fuese así este yo sería una conciencia vacía, un pensar sin objeto definido, y, por tanto, una mera vaguedad, una nada. Es por esta razón que  la cita anterior finaliza diciendo: “y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. 

La conciencia de la propia circunstancia comporta el reconocimiento de la particular “perspectiva” desde la cual cada uno se ha de enfrentar con su vida. Y todo el mundo interpreta la realidad en función de su propia perspectiva, construyendo así su propia existencia y su verdad. ¿Sigo bien tus planteamientos?

 - Bien, ciertamente es tal cual acabas de decir. Y has hecho aparecer una palabra clave: “la vida”. Ella es la única realidad radical, ya que en una sola palabra se resume lo que quería decir cuando hablaba de conjuntar mundo y sujeto. Esta conjunción se expresa a través de la vida, y es por tanto sobre ella que hemos de cimentar la filosofía auténtica. Pero la filosofía no puede perder de vista que ella necsariamente ha de ser logos, razón.  

Recuerdo unas palabras de tu libro En torno a Galileo. Allí decías que: “vivir es no tener más remedio que razonar ante la inexorable circunstancia”.

 - ¡Claro! Pero ha de entenderse bien. La razón a la que me refiero no es la razón lógico-matemática, formal e intemporal. No. Yo me refiero a una razón histórica, una razón que se va llenando de contenido a través del desarrollo histórico del hombre. El hombre vive en la historia.  

Esta razón de la que hablas, te pone en relación con la filosofía de Hegel, ¿no? Una racionalidad que se despliega a lo largo de la historia, según unos procesos dialécticos.

 Te equivocas esta vez. La razón vital que yo defiendo no es la razón hegeliana. Él, como defendía tozudamente que todo lo racional es real y todo lo real es racional, leía la historia empeñado en mostrar cómo, en el fondo, todo proceso obedece a esa racionalidad que impregna todas las cosas. Yo no voy por aquí. Yo pienso que no hay por qué justificar a cualquier precio cada uno de los acontecimientos que han tenido lugar a lo largo de los miles y miles de años de  historia humana. No todo lo que ha pasado supone racionalidad.  

No sé si te sigo del todo, acláramelo un poco más...

 Mira, muchas veces, para avanzar un paso hacia delante, hemos de dar previamente un par de pasos hacia atrás. La historia no es un progreso continuo como Hegel pensaba, por más que fuese dialéctico. Además, hay que hacer un hueco para todo lo irracional: sentimientos, emociones, pasiones... Ellos tiran de nosotros y son también parte de nuestra circunstancia, igual que nuestro propio cuerpo. Yo manejo la noción de historicidad desde una óptica más personal: cada persona ha de habérselas con su propia existencia, creándose a sí misma desde su razón, pero una razón que clava sus raíces en la vida. Raciovitalismo, ¿recuerdas? 

Interesante. Por tanto, la vida es un proyectarse hacia el futuro espontáneamente,, pero a la vez con un compromiso de racionalidad que dé sentido a este proyecto, que lo mantenga a flote. Y no podemos hablar de ninguna meta final ni ningún destino histórico ya trazado y hacia el cual haya de caminar la Humanidad.

 - Exacto. El hombre va construyendo su realidad y en ella va definiendo su ser, lo que él es. La realidad va por delante del ser, y al decir esto, ya sé que me estoy oponiendo a muchos sistemas filosóficos. Ahora bien, como esta realidad es incompleta,  nos vemos impulsados a concretarla inventando para ella un sentido que la pueda sostener. Tengamos en cuenta que, realmente, toda definición que demos a la vida se tratará siempre de una invención ,y toda invención de sentido es  una interpretación que nace de la tensión entre mi actual circunstancia y la que proyecto hacia el futuro. Por  ello digo que “el hombre no tiene naturaleza, sino historia”. 

Bien, para acabar, me gustaría que nos dijeses cuál crees que ha sido tu obra de más éxito y si ésta coincide con la que dirías que es tu mejor obra.

 - Sin duda, mi obra más conocida y de mayor renombre es La rebelión de las masas, publicada como libro en 1930. Aún mucha gente la lee y se edita frecuentemente en colecciones de grandes obras de la filosofía y cosas parecidas. En ella expongo mi visión del mundo actual y hablo del peligro que corre toda sociedad que pierde el respeto a sus minorías de intelectuales y pensadores, los cuales son los únicos que verdaderamente velan por elevar la sociedad hacia un crecimiento espiritual y moral. La sociedad del hombre-masa es la sociedad donde en el lugar del humanismo se ha instaurado el reino de los técnicos incultos, salvajes y pretenciosos, y el hombre corriente vive un hedonismo decadente, fácil y vulgar. Continúo pensando que es uno de mis mejores trabajos, aunque no podría decir si obras como La deshumanización del arte (1925), Meditación de la técnica (1933), Historia como sistema (1941), ¿Qué es filosofía? (1958), La idea de principio en Leibniz (1958) o Meditación de Europa (1960) son mejores o peores. Dejo que juzguen mis lectores.     

 

           

Cafè filosòfic a Granollers

Cafè filosòfic a Granollers

L'Estètica de l'Ètica

A càrrec de: Mariano Fernández, Juan Carlos Gómez i Joan Méndez

Lloc: Biblioteca Roca Umbert

Dia i Hora: Dimarts 26 de febrer, a les 19 h.

Cafè filosòfic a l'Ametlla del Vallès

Cafè filosòfic a l'Ametlla del Vallès

Cites, pensaments, aforismes.

A càrrec de: Joan Méndez

Lloc: Casal d'avis (al costat de la Biblioteca Josep Badia)

Dia i Hora: Dijous, 21 de febrer, a les 20'15 h.

El subjetivismo cartesiano y la filosofía moderna

El subjetivismo cartesiano y la filosofía moderna

A menudo se habla de Descartes no tan sólo como una de las mayores figuras del racionalismo del siglo XVII, sino también (y más importante) como el padre de la filosofía moderna. En este sentido y si la consideración es correcta, podríamos decir que el pensamiento cartesiano supone un momento culminante en la historia de la filosofía, hasta el punto de que ésta tendría un antes y un después respecto a este autor. Y es que, ciertamente, la filosofía cambió después de Descartes, del mismo modo que experimentó una gran transformación la filosofía griega después de Sócrates (por eso llamamos "presocráticos" a todos los pensadores anteriores a este filósofo).

Se podría argüir que esto mismo es aplicable a todos los grandes filósofos, en tanto que han marcado la historia del pensamiento de tal manera que la posteridad no ha podido filosofar sin referirse a ellos y, por lo tanto, les ha de tener siempre en cuenta. La objeción es válida, pero sólo a medias. Hay filósofos, y Descartes es uno de ellos, que destacan no sólo por las soluciones que dieron a determinados problemas, sino también por el fundamento filosófico que utilizaron a la hora de enfrentarse a dichos problemas. La verdadera originalidad de Descartes está en el nuevo fundamento filosófico que implantó. Veamos por qué.

En la filosofía anterior a Descartes, la existencia del Mundo no es cuestionada. De hecho, el filósofo que podríamos llamar "pre-cartesiano" parte del Mundo que tiene ante sí, queda perplejo cuando lo contempla y, finalmente, trata de comprenderlo. Así, la primera realidad con la que se encuentra el pensador es el Mundo, y la labor filosófica consiste en clarificar en qué consiste este Mundo que tengo ante mí y cuál es la mejor forma de vivir en él.

Con frecuencia, para explicar la realidad que nos rodea, los filósofos han manifestado la idea de que este Mundo no es más que una copia o sucedáneo de otro superior y perfecto, o bien lo han divinizado o lo han visto como el escenario en el que Dios va trazando su Creación. Se discute si el Mundo es de esta o de aquella manera, pero no si éste existe o no; el Mundo es el principio de toda reflexión, incluso de aquellas que apuntan hacia el propio sujeto. Dicho de una manera más técnica, la reflexión filosófica pre-cartesiana se centra en el objeto, y no en el sujeto.

Lo que destacará en Descartes será la instauración del subjetivismo. Según nos dice este pensador, no se puede fundamentar la filosofía en el Mundo, porque quién sabe hasta qué punto los sentidos me engañan y si algo de lo que veo es plenamente real. ¿Cómo puedo saber si aquello que veo, escucho, huelo... no es tan sólo una fantasía que algún genio me hace ver y sentir únicamente para reírse de mí? Ya no se trata de que los sentidos me puedan engañar en determinadas circunstancias haciéndome ver una cosa diferente de cómo es en realidad (por ejemplo, cuando meto un palo en el agua y parece que la parte sumergida se ha doblado en comparación con la que ha quedado fuera), sino que todavía es más grave: ¿cómo sé que no es una absoluta fantasía toda mi vida sensorial?

La incerteza de los datos de los sentidos (Una mente maravillosa), junto con la dificultad que existe a veces para distinguir la vigilia del sueño (La vida es sueñoAbre los ojos), los errores que a veces cometemos al razonar, más la famosa Hipótesis del Genio Maligno (Desafío total, The Game, Matrix, El show de Truman) alimentarán en Descartes una Duda Metódica que será definitoria de un tipo de escepticismo que, a diferencia del de Pirrón de Elis o Sexto Empírico, tratará en esta ocasión de autosuperarse para alcanzar una primera verdad que sea absolutamente irrebatible.

¿Dónde encontrará Descartes esa verdad? Una vez ha desechado que ésta pueda proceder de fuera, puesto que todo lo que le envuelve es incierto (con lo que se desmarca de posiciones empiristas), la única posibilidad de salir de esa duda hiperbólica residirá en ser capaz de dar con una verdad intuitiva de carácter evidente, un enunciado claro y distinto que cumpla así la condición exigida por la primera regla que nos enuncia en su método. Dicha verdad sólo podrá encontrarse en el propio sujeto, en el propio yo: puedo dudar de todo, pero no de que estoy dudando; este yo que está dudando y pensando existe. Todo puede ser falso, pero yo, que estoy considerando que todo puede ser falso, no puedo serlo. El cobrar conciencia de mi propio dudar asegura la realidad de mi propio ser: "pienso, luego existo" (cogito, ergo sum).

Los siguientes pasos que dará Descartes serán resumidamente: diferenciación entre res cogitans y res extensa, afirmación de las ideas innatas y demostración de la existencia de Dios (res infinita), presentación de Dios como garantía de conocimiento en cuanto a lo que nuestra razón nos pueda mostrar con claridad y distinción (pues la bondad y omnipotencia divina no permitirían que toda nuestra vida obedeciera a una falsificación), y a continuación reconocimiento de la objetividad de las cualidades matematizables del mundo físico, que será explicado en términos puramente mecanicistas. 

Si bien la filosofía posterior adoptará un punto de partida filosófico subjetivista en la línea cartesiana (de modo que a partir de él todo filósofo se deberá enfrentar al reto de cómo superar el solipsismo para poder afirmar la existencia de una realidad objetiva), la mayor parte se alejarán de las soluciones que proporciona el racionalista francés y tratarán de hallar sus propias respuestas, dándose así propuestas de todo tipo: panteísmo de Spinoza, monadología de Leibniz, empirismo antimetafísico de Hume, trascendentalismo kantiano, idealismo absoluto hegeliano, utilitarismo milleano, fenomenología de Husserl, existencialismo de Sartre, personalismo de Mounier, etc. No obstante, todos tendrán en común en reconocer el lugar absolutamente central que debe ocupar el sujeto como eje fundamental de toda reflexión filosófica.

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Acerca de la satisfacción de perdonar

Acerca de la satisfacción de perdonar

(Perdonar: remitir la deuda, ofensa, falta, delito u otra cosa que toque al que redime. Exceptuar a uno de lo que comúnmente se hace con todos, y de la obligación que tendría por la ley general.)  

En la famosa película de Spielberg La lista de Schindler, una de las escenas más impresionantes es aquella en la que vemos al kapo del campo de concentración haciendo de francotirador desde su despacho, eligiendo caprichosamente la cabeza del preso sobre la cual disparar. Representa de forma clamorosa la banalidad del mal de la que tanto hablaría Hannah Arendt.  

Hay un momento en el film en el que, tratando de salvar vidas inocentes, Schindler habla con el kapo para hacerle ver que, si bien hay grandeza en el hecho de poder disponer de la vida de alguien (inferior) hasta el punto de acabar con ella cuando a uno se le antoje (derecho que, según el modelo cristiano, sólo corresponde a la divinidad), todavía hay mayor excelencia en el gesto del perdón, pues aquel que puede perdonar arbitrariamente a otro la vida emula a los mismos césares, cuando con un movimiento de su dedo decantaban el destino de los gladiadores ya vencidos. Y es que aquellos césares eran más grandes incluso que el dios cristiano, pues éste debe ser justo en todo momento, mientras que los césares no tenían por qué someterse a ningún deber salvo el que ellos mismos quisieran imponerse según su capricho.  

La estrategia de Schindler, al principio, funcionará. Vemos en la película cómo el kapo, tras señalar con su rifle de mira telescópica la cabeza de uno de los reclusos y acariciar el gatillo, decide finalmente reprimir el disparo al tiempo que grita entusiasmado: “Te perdono. (ja, ja, ja). Te perdono.” Luego apunta a otro, y repite la misma acción, y poco después a otro. “Te perdono. Qué divertido. Te perdono.” Durante ese día algunos reclusos logran escapar de la muerte. No obstante, en su butaca el espectador que contempla la película tiende a generar una predicción en forma de sospecha: “me parece que el truco de Schindler no durará mucho…” 

Efectivamente, así será. El placer que le dispensa al kapo esta nueva forma de actuar se revelará extremadamente efímero. No tardará en cansarse del presunto “subidón” que se derivaría del permitir a alguien seguir con vida, y pronto pasará a reanudar sus impactos fatídicos. ¿Por qué sucede lo que cabía esperar? ¿Por qué no podía mantenerse el goce en el perdón? ¿Por qué el espectador acabará teniendo razón? Quisiera llamar la atención sobre cómo funciona nuestra manera de pensar al respecto, pues creo que lo que aquí se está jugando es algo importante.  

Alguien podría creer que nuestra sospecha de que el truco de Schindler no iba a funcionar por mucho tiempo radica en la maldad que advertimos en el kapo. Siendo éste cruel, despiadado, perverso y sádico, parecería lógico pensar que sería excesivamente optimista esperar que dejara de cometer crímenes de forma prolongada, simplemente por oír un argumento convincente. Al fin y al cabo, su conducta obedece a impulsos irracionales y sanguinarios, así que, ¿cómo esperar que un razonamiento pueda hacer suficiente mella en su conducta como para reprimirle definitivamente su impulso asesino? 

Todo ello es cierto, pero me temo que el asunto va más allá, pues: ¿realmente era un buen argumento el que le presentó Schindler? (Naturalmente, desde un punto de vista utilitarista hay que reconocer que nos debe merecer aprobación desde el momento en que consiguió salvar algunas vidas. Y más si tenemos en cuenta que quizás ningún otro hubiera servido.) Planteo la cuestión porque me temo que la sospecha del espectador acerca de que aquello no acabaría convenciéndolo no viene tanto del hecho de que el kapo fuera un psicópata, que lo era, sino de la pobreza del mismo argumento. La causa de su pobreza radicaría en que, en realidad, no creemos que haya nada tan fantástico en el hecho de perdonar a alguien (ya sea perdonar la vida o perdonar cualquier otra cosa), si no se cumplen al menos tres condiciones fundamentales.  

En primer lugar, para que podamos de verdad perdonar a otro, éste debe solicitar el perdón, ya sea de forma explícita (pide perdón directamente) o implícita (actúa de tal manera que se advierte su solicitud). En segundo lugar, dicha petición, además, debe ir acompañada de un sincero arrepentimiento. No vale de nada si se pide perdón a la ligera, sin darle ninguna importancia. El que solicita el perdón de otro, ha de reconocer que ha causado un daño (normalmente afectivo y moral) y debe sentir haberlo hecho (si el agravio es además económico, sólo se manifiesta auténtico arrepentimiento si además se repara la deuda). En tercer lugar, la manifestación del perdón debe suponer un cambio existencial o vital tanto para el que perdona como para el perdonado. Sus vidas se han de ver transformadas por la acción del perdón, pues al sufrir y lamentar ambos aquella situación, son conscientes de que su resolución aporta beneficios al uno y al otro. 

Ninguna de estas condiciones se daba en el caso de la película. Ni el recluso suplicaba el perdón al kapo, ni se arrepentía de nada (pues en este caso, nada había hecho). Además, al dejar el kapo de dispararle, sólo se estaba limitando a dejar que los acontecimientos siguieran su curso. En ningún momento el preso se sabía perdonado por nada. Y es que, al perdonar el kapo a alguien que no estaba implorando el perdón, dejándole que siguiera con lo que ya estaba haciendo, más que generar en el kapo una sensación de poder superlativo, lo que hizo fue fortalecer su convicción de que sólo sentimos nuestro poder cuando variamos el curso natural de los acontecimientos.  

Parece evidente que, si dejo que todas las cosas sucedan tal y como iban a suceder igualmente si yo no existiera, la consecuencia práctica y directa de ello es que mi presencia en el mundo es irrelevante. Así pues, sólo en la medida en que mi actuación sobre el mundo afecta su devenir, mi existencia habrá resultado auténticamente significativa. Este argumento es impecable, lo formule quien lo formule (incluso un psicópata, aunque de hecho en la película su adhesión al mismo simplemente se muestra en su conducta, no se formula verbalmente). Por ello sentimos que las palabras de Schindler acabarán perdiendo fuerza en cuanto el maldito kapo caiga en la cuenta de la debilidad del mismo. No se puede perdonar propiamente, ni por tanto obtener satisfacción en el acto de perdonar, si no se cumplen las condiciones prescritas. 

Solicitud del perdón, arrepentimiento y cambio vital son indispensables desde un punto de vista práctico para que exista el perdón como acción comunicativa. Porque a ver, supongamos que alguien nos hace una muy mala jugada, con alevosía y premeditación, y eso provoca que nos sintamos absolutamente indignados y cabreados. Al margen de que en todo enfado con otro no deja de haber siempre un cierto enfado con uno mismo, por haberse equivocado al confiar en la otra persona, ¿cuál sería el modo más conveniente de afrontar la situación con respecto al que nos ha hecho esa mala jugada? ¿Perdonarle, por aquello de que no es bueno guardar rencor, resentimiento, odio, dentro de uno? No obstante, ¿qué pasará si queremos perdonar sin darse las condiciones que antes señalábamos?  

Conviene pensarlo bien, porque equivocar la respuesta puede causarnos mucho más daño todavía posteriormente. Si perdonamos a otro por habernos hecho lo que sea, decidiendo mostrarnos ante él como siempre sin tenerle en cuenta lo que nos hizo, ¿qué cabe esperar por parte del otro? ¿Cómo imaginamos que reaccionará ante esta actitud nuestra de seguir nuestra relación con ella “como si nada hubiera pasado”? ¿Qué le estamos enseñando (pedagogía de la acción) con este continuar tratándolo igual? 

Me temo que lo más probable es que no tome nuestra respuesta como un perdón, sino que pase a creerse que: o bien realmente él no ha hecho nada verdaderamente malo o que nos molestara, o bien somos tan buenos que somos tontos. Y si montamos en cólera ante el otro, pero poco tiempo después, y sin que él nos lo pida ni se arrepienta, le perdonamos y pasamos a actuar como si nada, posiblemente pensará que nuestro enfado se trataba de una mera rabieta (padecemos crisis emocionales) y que, tras reflexionar, ya se nos ha pasado. También puede suceder incluso que extraiga la idea de que necesitamos tanto de su compañía, que aunque nos haga las mil y una acabaremos siempre comiendo de la palma de su mano.  

En cualquier caso, lo más probable es que el haber obviado lo que nos hizo sea recibido por el otro como una claudicación por nuestra parte, una renuncia a nuestra dignidad y una forma de rebajarnos. Perdonar al otro cuando es evidente que ha actuado de forma irrespetuosa, insultante y perjudicial hacia nosotros, sin darse las condiciones indicadas, no nos eleva ni nos hace mejores, no nos purifica por dentro, ni devuelve paz y sosiego a nuestro espíritu. Sencillamente, nos presenta ante el otro como alguien débil, susceptible de volver a ser ultrajado, porque a fin de cuentas, es alguien que cuando es pisoteado no sabe o no puede hacerse valer. 

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Exámenes de Descartes

Exámenes de Descartes

Examen 1

“... en lugar de ese gran número de preceptos de que la lógica está compuesta, creí yo que tendría bastante con los cuatro siguientes, con tal de que tomase la firme y constante resolución de no dejar de observarlos ni una sola vez. Era el primero, no aceptar nunca cosa alguna como verdadera que no la conociese evidentemente como tal, es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención y no admitir en mis juicios nada más que lo que se presentase a mi espíritu tan clara y distintamente, que no tuviese ocasión alguna de ponerlo en duda. El segundo, dividir cada una de las dificultades que examinase en tantas partes como fuera posible y como se requiriese para su mejor resolución. El tercero, conducir ordenadamente mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y fáciles de conocer para ascender poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más complejos, suponiendo incluso un orden entre los que no se preceden naturalmente.Y el último, hacer en todas partes enumeraciones tan completas y revistas tan generales que estuviese seguro de no omitir nada.”

DESCARTES: Discurso del Método. II 

1.    Explica brevemente la idea principal del texto. [2 p.]

2.    Explica brevemente la expresión “evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención”. [1 p.]

3.    Escoge uno de los cuatro preceptos del método y haz un análisis relacionándolo con el pensamiento general de Descartes. [3 p.]

4.    Compara el concepto de “evidencia” de Descartes con la idea platónica de “reminiscencia”. [2 p.]

5.    Haz una valoración razonada y personal del propósito de Descartes de “no admitir en mis juicios nada más que lo que se presentase a mi espíritu tan clara y distintamente, que no tuviese ocasión alguna de ponerlo en duda” (Dos posibles orientaciones: a. Compararlo con el criterio de verdad de la “autoridad”, b. Compararlo con la idea que hoy se tiene del método científico) [2 p.]         

Examen 2

“...pero deseando yo en esta ocasión ocu­parme tan sólo de indagar la verdad, pensé que debía hacer lo contrario y rechazar como absolutamente falso todo aquello en que pudiera imaginar la menor duda, con el fin de ver si, después de hecho esto, no quedaría en mi creencia algo que fuera enteramente indudable. Así, pues­to que los sentidos nos engañan, a las veces, quise suponer que no hay cosa alguna que sea tal y como ellos nos la presentan en la imaginación; y puesto que hay hombres que yerran al razonar, aun acerca de los más simples asuntos de geometría, y cometen paralogismos, juzgué que yo estaba tan expuesto al error como otro cualquiera, y rechacé como falsas todas las razones que anteriormente había tenido por demostrativas; y, en fin, considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando des­piertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero, resolví fingir que todas las cosas que hasta entonces habían entrado en mi espíritu no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños. Pero advertí luego que, queriendo yo pensar, de esa suerte, que todo es falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa; y observando que esta verdad: “yo pienso, luego soy”, era tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no son capaces de conmoverla, juzgué que podía recibirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que andaba buscando.” 

DESCARTES: Discurso del Método, IV.   

1.    Explica brevemente la idea principal del texto. [2 p.]

2.    ¿Qué significa que la “duda cartesiana” sea metódica y no escéptica?. [1 p.]

3.    Explica las razones de Descartes para afirmar que la verdad del cógito es firma y segura (Haz referencia a aspectos del pensamiento del autor que no están explícitamente expresados en el texto) [3 p.]

4.    Compara la idea de substancia pensante  tal como la entiende Descartes, con la idea de alma que puede tener, por ejemplo, Platón; o algún otro autor.  [2 p.]

5.    Haz una evaluación personal y razonada de la idea que Descartes tiene sobre la verdad, y las características del primer principio que ha encontrado en su búsqueda. (Una posible orientación: reflexionar sobre la oposición que se puede establecer entre el escepticismo empirista y el dogmatismo racionalista) [2 p.]    

Examen 3

"Y aunque los ingenios más capaces estudien esta cuestión cuanto les plazca, no creo que puedan dar razón alguna que sea suficiente para disipar esta duda, si no presuponen la existencia de Dios. Pues, en primer lugar, incluso lo que anteriormente he considerado como una regla (a saber: que lo concebido clara y distintamente es verdadero) no es válido más que si Dios existe, es un ser perfecto y todo lo que hay en nosotros procede de él. De donde se sigue que nuestras ideas o nociones, siendo seres reales, que provienen de Dios, en todo aquello en lo que son claras y distintas, no pueden ser sino verdaderas. De modo que, si bien frecuentemente poseemos algunas que encierran falsedad, esto no puede provenir sino de aquellas en las que algo es confuso y oscuro, pues en esto participan de la nada, es decir, que no se dan en nosotros sino porque no somos totalmente perfectos".

(R. Descartes, Discurso del método).

1. Explique el significado que tienen en este texto de Descartes las expresiones "ser perfecto" y "lo concebido clara y distintamente".

2. Exponga la temática planteada en el texto y su justificación desde la posición filosófica del autor.

3. Describa el contexto histórico, cultural y filosófico del texto.

4. Relacione el tema del texto con otra posición filosófica y exponga, razonadamente, su visión personal del tema, valorando su actualidad. 

Examen 4

"Analizadas estas cuestiones, reflexionaba en general sobre todo lo que se requiere para afirmar que una proposición es verdadera y cierta, pues, dado que acababa de identificar una que cumplía tal condición, pensaba que también debía conocer en qué consiste esta certeza. Y habiéndome percatado que nada hay en pienso, luego soy que me asegure que digo la verdad, a no ser que yo veo muy claramente que para pensar es necesario ser, juzgaba que podía admitir como regla general que las cosas que concebimos muy clara y distintamente son todas verdaderas; no obstante, hay solamente cierta dificultad en identificar correctamente cuáles son aquellas que concebimos distintamente".

(R. DESCARTES, Discurso del Método, IV).

1. Explique el significado que tienen en este texto de R. Descartes el término "pensar" y la expresión "concebir clara y distintamente".

2. Exponga la temática planteada en el texto y su justificación desde la posición filosófica del autor.

3. Describa el contexto histórico, cultural y filosófico del texto.

4. Relacione el tema del texto con otra posición filosófica y exponga, razonadamente, su visión personal del tema, valorando su actualidad.

Examen 5

"Pero, inmediatamente después, advertí que, mientras deseaba pensar de este modo que todo era falso, era absolutamente necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa. Y dándome cuenta de que esta verdad: pienso, luego soy, era tan firme y tan segura que todas las extravagantes suposiciones de los escépticos no eran capaces de hacerla tambalear, juzgué que podía admitirla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que yo indagaba".

(R. DESCARTES, Discurso del Método, IV).

1. Explique el significado que tienen en este texto de R. Descartes los términos "pienso" y "escépticos"

2. Exponga la temática planteada en el texto y su justificación desde la posición filosófica del autor.

3. Describa el contexto histórico, cultural y filosófico del texto.

4. Relacione el tema del texto con otra posición filosófica y exponga, razonadamente, su visión personal del tema, valorando su actualidad.  

Examen 6

"Y aunque los ingenios más capaces estudien esta cuestión cuanto les plazca, no creo que puedan dar razón alguna que sea suficiente para disipar esta duda, si no presuponen la existencia de Dios. Pues, en primer lugar, incluso lo que anteriormente he considerado como una regla (a saber: que lo concebido clara y distintamente es verdadero) no es válido más que si Dios existe, es un ser perfecto y todo lo que hay en nosotros procede de él. De donde se sigue que nuestras ideas o nociones, siendo seres reales, que provienen de Dios, en todo aquello en lo que son claras y distintas, no pueden ser sino verdaderas. De modo que, si bien frecuentemente poseemos algunas que encierran falsedad, esto no puede provenir sino de aquellas en las que algo es confuso y oscuro, pues en esto participan de la nada, es decir, que no se dan en nosotros sino porque no somos totalmente perfectos".

(R. Descartes, Discurso del método).

1. Explique el significado que tienen en este texto de Descartes las expresiones "ser perfecto" y "lo concebido clara y distintamente".

2. Exponga la temática planteada en el texto y su justificación desde la posición filosófica del autor.

3. Describa el contexto histórico, cultural y filosófico del texto.

4. Relacione el tema del texto con otra posición filosófica y exponga, razonadamente, su visión personal del tema, valorando su actualidad.

 

Examen 7

"He advertido hace ya algún tiempo que, desde mi más temprana edad, había admitido como verdaderas muchas opiniones falsas, y que lo edificado después sobre cimientos tan poco sólidos tenía que ser por fuerza muy dudoso e incierto; de suerte que me era preciso emprender seriamente, una vez en la vida, la tarea de deshacerme de todas las opiniones a las que hasta entonces había dado crédito, y empezar todo de nuevo desde los fundamentos, si quería establecer algo firme y constante en las ciencias."

Descartes, Meditaciones metafísicas.

1. Explica cuál es la idea principal del texto. (2p.)

2. Explica brevemente el significado en el texto de los siguientes conceptos: 

a) opiniones    b) fundamentos      (1p.)

3. Justifica en qué sentido se afirma que Descartes es el padre de la Filosofía Moderna. (3p.)

4. Compara el racionalismo cartesiano con algún otro tipo de racionalismo. (2p.)

5. ¿Te parece razonable "deshacerse de todas las opiniones"? ¿Te parece posible? Razona la respuesta. (2p.)

Examen 8

"Así pues, supondré que hay, no un verdadero Dios —que es fuente suprema de verdad—, sino cierto genio maligno, no menos artero y engañador que poderoso, el cual ha usado de toda su industria para engañarme. Pensaré que el cielo, el aire, la tierra, los colores, las figuras, los sonidos y las demás cosas exteriores, no son sino ilusiones y ensueños, de los que él se sirve para atrapar mi credulidad. Me consideraré a mí mismo como sin manos, sin ojos, sin carne, ni sangre, sin sentido alguno, y creyendo falsamente que tengo todo eso. Permaneceré obstinadamente fijo en ese pensamiento, y, si, por dicho medio, no me es posible llegar al conocimiento de alguna verdad, al menos está en mi mano suspender el juicio. Por ello, tendré sumo cuidado en no dar crédito a ninguna falsedad, y dispondré tan bien mi espíritu contra las malas artes de ese gran engañador que, por muy poderoso y astuto que sea, nunca podrá imponerme nada."

Descartes, Meditaciones metafísicas.

1. Explica cuál es la idea principal del texto. (2p.)

2. Explica brevemente el significado en el texto de las siguientes expresiones:

a) "suspender el juicio"                 b) "gran engañador"    (1p.)

3. ¿Cuáles son las razones en las que se sustenta la duda metódica cartesiana y cómo se resuelve ésta en su filosofía? (3p.)

4. Compara la epistemología cartesiana con la de algún otro autor. (2p.)

5. ¿Qué opinas acerca de la posibilidad de que exista un genio maligno como el que se plantea Descartes? Razona la respuesta. (2p.)

Examen 9

"Cerraré ahora los ojos, me taparé los oídos, suspenderé mis sentidos; hasta borraré de mi pensamiento toda imagen de las cosas corpóreas, o, al menos, como eso es casi imposible, las reputaré vanas y falsas; de este modo, en coloquio sólo conmigo y examinando mis adentros, procuraré ir conociéndome mejor y hacerme más familiar a mí propio. Soy una cosa que piensa, es decir, que duda, afirma, niega, conoce unas pocas cosas, ignora otras muchas, ama, odia, quiere, no quiere, y que también imagina y siente, pues, como he observado más arriba, aunque lo que siento e imagino acaso no sea nada fuera de mí y en sí mismo, con todo estoy seguro de que esos modos de pensar residen y se hallan en mí, sin duda. Y con lo poco que acabo de decir, creo haber enumerado todo lo que sé de cierto, o, al menos, todo lo que he advertido saber hasta aquí.

Consideraré ahora con mayor circunspección si no podré hallar en mí otros conocimientos de los que aún no me haya apercibido. Sé con certeza que soy una cosa que piensa; pero ¿no sé también lo que se requiere para estar cierto de algo? En ese mi primer conocimiento, no hay nada más que una percepción clara y distinta de lo que conozco, la cual no bastaría a asegurarme de su verdad si fuese posible que una cosa concebida tan clara y distintamente resultase falsa. Y por ello me parece poder establecer desde ahora, como regla general, que son verdaderas todas las cosas que concebimos muy clara y distintamente."

Descartes, Meditaciones metafísicas.

1. Explica cuál es la idea principal del texto. (2p.)

2. Explica brevemente el significado en el texto de las siguientes expresiones:

a) "cosa que piensa"       b) clara y distintamente     (1p.)

3. Explica de qué modo consigue Descartes superar la duda metódica. (3p)

4. Compara el método cartesiano con el método de algún otro filósofo. (2p.)

5. ¿Qué sería para ti aquello que puedes afirmar con mayor seguridad? Razona la respuesta. (2p.)

Examen 10

"Sólo me queda por examinar de qué modo he adquirido esa idea. Pues no la he recibido de los sentidos, y nunca se me ha presentado inesperadamente, como las ideas de las cosas sensibles, cuando tales cosas se presentan, o parecen hacerlo, a los órganos externos de mis sentidos. Tampoco es puro efecto o ficción de mi espíritu, pues no está en mi poder aumentarla o disminuirla en cosa alguna. Y, por consiguiente, no queda sino decir que, al igual que la idea de mí mismo, ha nacido conmigo a partir del momento mismo en que yo he sido creado.

Y nada tiene de extraño que Dios, al crearme, haya puesto en mí esa idea para que sea como el sello del artífice, impreso en su obra; y tampoco es necesario que ese sello sea algo distinto que la obra misma. Sino que, por sólo haberme creado, es de creer que Dios me ha producido, en cierto modo, a su imagen y semejanza, y que yo concibo esta semejanza (en la cual se halla contenida la idea de Dios) mediante la misma facultad por la que me percibo a mí mismo; es decir, que cuando reflexiono sobre mí mismo, no sólo conozco que soy una cosa imperfecta, incompleta y dependiente de otro, que tiende y aspira sin cesar a algo mejor y mayor de lo que soy, sino que también conozco, al mismo tiempo, que aquel de quien dependo posee todas esas cosas grandes a las que aspiro, y cuyas ideas encuentro en mí; y las posee no de manera indefinida y sólo en potencia, sino de un modo efectivo, actual e infinito, y por eso es Dios. Y toda la fuerza del argumento que he empleado para probar la existencia de Dios consiste en que reconozco que sería imposible que mi naturaleza fuera tal cual es, o sea, que yo tuviese la idea de Dios, si Dios no existiera realmente: ese mismo Dios, digo, cuya idea está en mí, es decir, que posee todas esas altas perfecciones, de las que nuestro espíritu puede alcanzar alguna noción, aunque no las comprenda por entero, y que no tiene ningún defecto ni nada que sea señal de imperfección. Por lo que es evidente que no puede ser engañador, puesto que la luz natural nos enseña que el engaño depende de algún defecto."

R. Descartes, Meditaciones metafísicas.

1. Explica cuál es la idea principal del texto. (2p.)

2. Explica brevemente el significado en el texto de las siguientes expresiones:

a) idea de Dios           b) luz natural            (1p.)

3. Explica de qué modo llega Descartes a justificar la existencia de Dios y qué conclusiones extrae de la misma. (3p.)

4. Compara los planteamientos teológicos cartesianos con los de algún otro autor. (2p.)

5. ¿Te parece posible que un ser pueda producir otro que sea más perfecto que él? Razona la respuesta. (2p.)

Texto 11

"Y, sin duda, no puede haber otra causa que la que he explicado; pues siempre que contengo mi voluntad en los límites de mi conocimiento, sin juzgar más que de las cosas que el entendimiento le representa como claras y distintas, es imposible que me engañe, porque toda concepción clara y distinta es algo real y positivo, y por tanto no puede tomar su origen de la nada, sino que debe necesariamente tener a Dios por autor, el cual, siendo sumamente perfecto, no puede ser causa de error alguno; y, por consiguiente, hay que concluir que una tal concepción o juicio es verdadero. Por lo demás, no sólo he aprendido hoy lo que debo evitar para no errar, sino también lo que debo hacer para alcanzar el conocimiento de la verdad. Pues sin duda lo alcanzaré, si detengo lo bastante mi atención en todas las cosas que conciba perfectamente, y las separo de todas aquellas que sólo conciba de un modo confuso y oscuro. Y de ello me cuidaré en lo sucesivo."

R. Descartes, Meditaciones metafísicas.

1. Explica cuál es la idea principal del texto. (2p.)

2. Explica brevemente el significado en el texto de las siguientes expresiones:

a) voluntad                 b) entendimiento       (1p.)

3. Relaciona el contenido del texto con la filosofía general del autor. (3p.)

4. Compara la epistemología cartesiana con la de algún otro autor. (2p.)

5. ¿Qué vinculación crees que puede establecerse entre el hecho de ser libres y el de poder cometer errores? Razona la respuesta. (2p.)